Preguntas más frecuentes

Los residuos de los alimentos constituyen el 8 por ciento de las emisiones de gases con efecto invernadero causadas por el ser humano. Casi una tercera parte de los alimentos producidos en el mundo van a parar a la basura. Por ejemplo, un europeo medio tira a la basura cada año unos 100 kilos de productos alimenticios. Menudo desperdicio que provocamos cada uno de nosotros... ¡y no solo desde un punto de vista financiero! Para producir todos esos alimentos que tiramos con tanta inconsciencia se ha necesitado tierra, energía y un montón de agua.

Los envases de plástico evitan el desperdicio de alimentos, con lo que contribuyen a hacer frente al cambio climático. Protegen los alimentos y permiten el transporte y el almacenamiento higiénico de productos alimenticios y bebidas. De esta forma, prolongan considerablemente su fecha de caducidad. Especialmente en regiones donde la calidad del agua es insuficiente, los seres humanos dependen completamente del agua potable envasada. Las botellas de PET permiten el transporte higiénico y seguro del agua en estos países.

El material del que se hace el plástico consiste en materias primas naturales como el petróleo, el gas natural, el carbón o la celulosa. Por lo demás, para fabricar plásticos solo se utiliza aprox. un 4 por ciento del petróleo extraído en el mundo, y en ese proceso solo se emplean algunos de sus componentes químicos.

ALPLA apoya el desarrollo de plásticos con base biológica a partir de materias primas renovables. Para ello se pueden utilizar residuos agrícolas o madera, por ejemplo. Estos plásticos resultan convincentes no solo por el ahorro de recursos fósiles, sino también por sus magníficas propiedades (p. ej. por su función de barrera de oxígeno).

Además, ALPLA apoya la idea de la economía circular con plantas de reciclaje propias y el procesamiento de materiales reciclables para elaborar nuevos envases. Gracias al reciclaje, el plástico se convierte en un material valioso idóneo para la industria. Evita que los envases usados vayan a parar al medio ambiente o se viertan en él a modo de basura.

ALPLA no utiliza materiales y sustancias como PVC, plastificante, bisfenol A (BPA) o metales pesados. Estas sustancias nocivas para la salud no se emplean en las botellas de bebida ni en los envases de productos cosméticos y del hogar ni en los tapones.

El acetaldehído es una sustancia natural que también está presente p. ej. en el cuerpo humano, en las frutas o en las bebidas alcohólicas. Esta sustancia se caracteriza por su penetrante olor aromático afrutado, por lo que también se utiliza en el sector de la alimentación como potenciador del sabor.

También las botellas de PET contienen acetaldehído, si bien en concentraciones muy por debajo del valor límite prescrito. Por tanto, queda excluida la posibilidad de efectos nocivos para la salud.

La huella de CO2 de las botellas de PET es menor que la de muchos otros envases de bebida. Las botellas de vidrio desechables generan incluso diez veces más gases con efecto invernadero que las botellas de PET reutilizables. El motivo es el elevado gasto energético necesario para la fabricación del vidrio. El vidrio solo se funde a partir de temperaturas por encima de los 1000 ºC.

Además, el PET es ideal para el transporte gracias a su bajo peso: una botella de PET de 1 litro es más de un 90 por ciento más ligera que una botella de vidrio de 0,7 litros. Esto permite ahorrar hasta el 40 por ciento de combustible durante el transporte.

El microplástico son pequeñas partículas de plástico con un diámetro inferior a cinco milímetros. Las partículas menores de un micrómetro (μm) se conocen como «nanoplástico».

Se distingue entre microplástico primario y secundario. El primero consiste en pequeñas partículas generadas y utilizadas conscientemente, como por ejemplo en el sector cosmético (pasta de dientes, peelings, etc.). El microplástico secundario se obtiene a través de la descomposición de productos de plástico, especialmente cuando estos van a parar a la naturaleza. Los rayos del sol, la sal marina, las bacterias y el desgaste aceleran la descomposición. Según el tipo de plástico, esto da lugar a diversas consecuencias en el medio ambiente que, no obstante, aún no se han investigado por completo. También el desgaste de los neumáticos de los coches en la carretera y el lavado de ropa con base de plástico (productos textiles para exteriores) son fuentes de microplástico secundario.

ALPLA no emplea ningún microplástico primario en la producción. Por lo demás, puede surgir microplástico secundario si los envases van a parar a la naturaleza. Para evitarlo, ALPLA apuesta coherentemente por el reciclaje de material post-consumo. Además, sensibilizamos a nuestros empleados a través de campañas y cursos especiales al respecto.

El plástico, especialmente el PET, presenta unas magníficas propiedades de reciclabilidad. El material se puede reprocesar en múltiples ocasiones sin una pérdida de calidad considerable. En países con los sistemas de recolección correspondientes, los envases de plástico se recopilan en su mayoría y se reutilizan: en el año 2016, la tasa de recolección de PET en Alemania se situó por ejemplo en el 91,8 por ciento, mientras que en Austria fue del 73,2 por ciento.

ALPLA también se dedica intensamente al reciclaje de HDPE, que en el futuro irá cobrando cada vez más importancia.

Como empresa con centros de reciclaje propios, consideramos muy positivas las iniciativas para aumentar las tasas de recolección. Por otra parte, abogamos por que se realice una divulgación entre los consumidores para mejorar la calidad de los materiales recopilados. Una vez usados, los envases de plástico no son ni mucho menos un residuo sin valor, sino que se trata de valiosas materias primas para la industria.

ALPLA opera plantas de reciclaje propias: PET Recycling Team, con dos sedes en Austria y Polonia, y en forma de empresas de capital conjunto en México y Alemania. La capacidad anual de las fábricas es de unas 65 000 toneladas de rPET apto para alimentos. Con el tiempo, la tecnología se ha desarrollado tanto que en la sede de Wöllersdorf (Austria) se genera durante la producción de rPET solo una décima parte de emisiones de gases con efecto invernadero en comparación con las que provoca el material virgen. Así, el reciclaje alberga un enorme potencial y puede realizar una contribución esencial al logro de los objetivos climáticos globales.

Atesoramos más de 25 años de experiencia en el procesamiento de materiales reciclados para obtener nuevas soluciones de envasado. Siempre procuramos asesorar y ayudar a nuestros clientes para que alcancen sus objetivos de sostenibilidad.

Consideramos como una señal positiva la Estrategia del Plástico publicada por la Comisión de la UE en enero de 2018. En ella se establecen las condiciones generales esenciales para el sector en el camino hacia una economía circular plenamente operativa. Es motivo de especial satisfacción la ampliación de la capacidad de reciclaje en Europa, que le ha dado un importante impulso al diseño basado en el reciclaje.

ALPLA colabora económicamente con organizaciones sin ánimo de lucro en la lucha contra el ensuciamiento de los océanos. «The Ocean Cleanup» se ha propuesto la misión de recoger del mar los residuos utilizando dispositivos especiales. «Waste Free Oceans» recoge los residuos de plástico en los mares y en las costas y los recicla para obtener «Ocean Plastic».

Más allá de estos patrocinios, nos comprometemos en nuestras fábricas de todo el mundo para que los residuos no vayan a parar al medio ambiente: con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, organizamos cada año el 5 de junio recogidas de residuos, motivamos a nuestros empleados para que separen y eliminen la basura correctamente y participamos en iniciativas como «Zero Pellet Loss».

Glosario

Actualización: noviembre de 2018

Productos que ya han cumplido su fin previsto o que ya no pueden ser usados por el consumidor final.

El acondicionamiento y reprocesamiento de residuos de plástico para su fin original o para otras aplicaciones. Esto no incluye el aprovechamiento energético

El acondicionamiento de residuos de plástico como materia prima secundaria o productos sin alterar para ello, esencialmente la estructura química del material.

En el reciclaje químico se descompone la estructura de las moléculas de cadena largas del plástico. Tras la limpieza y el acondicionamiento, los fragmentos moleculares se pueden utilizar de nuevo para plásticos u otros compuestos. Existen diferentes métodos.

El tratamiento microbiológico controlado de plásticos biodegradables bajo condiciones aeróbicas o anaeróbicas (con o sin oxígeno).

El procesamiento de residuos de plástico para su fin original o para otras aplicaciones, incluido el aprovechamiento energético.

Relleno o reutilización de envases para su fin originalmente previsto, con o sin la ayuda de los denominados «productos auxiliares», como por ejemplo recargas especiales.

Envases o componentes de envases que se han desarrollado especialmente para ser utilizados en múltiples ocasiones o para rotar dentro de un sistema de reutilización.

Las soluciones de envasado o los componentes de envases se pueden calificar como «reciclables» cuando son aptos en la práctica y en grandes cantidades para la recogida y la clasificación de material posconsumo y para procesos de reciclaje.

El reciclado (regranulado) se produce cuando se reacondicionan plásticos usados (también conocidos como «material post-consumo»). ALPLA está a favor del denominado principio «Bottle-to-Bottle», según el cual a partir de botellas o envases usados se producen de nuevo soluciones de envasado nuevas plenamente funcionales. Por el contrario, con el «downcycling» la calidad del producto final no es tan alta: un ejemplo de ello es el procesamiento de los reciclados para hacer productos textiles o flejes.

El material biodegradable se puede descomponer en condiciones aeróbicas o anaeróbicas (con o sin oxígeno), de forma que se libera el agua y los gases que se producen naturalmente como el CO2 y el metano, además de la biomasa. Mediante actividad biológica (especialmente enzimática), se modifica la estructura química de casi todos los materiales. Por ello, es importante especificar exactamente las condiciones medioambientales en las que se debe producir su descomposición. En este sentido, una magnitud importante es el período de tiempo necesario, que varía en función de cada material. Los plásticos biodegradables no tienen que estar hechos necesariamente de materias primas renovables (véase al respecto «Plásticos con base biológica/vegetal»), sino que también los materiales con base de petróleo pueden ser biodegradables.

El plástico compostable se descompone mediante la actividad de bacterias u otros organismos vivos en agua, en gases producidos naturalmente como el CO2 y el metano y en biomasa. Esto debe producirse de una forma comparable a la de otros materiales compostables y sin dejar restos visibles o tóxicos. Para que un material pueda denominarse «compostable», debe cumplir determinadas directrices que varían en función de los distintos países y regiones. Los plásticos compostables deben tirarse al contenedor de basura orgánica y no con el compost de jardín. Véase también «Plástico compostable doméstico».

El plástico compostable doméstico se descompone en el compost de jardín mediante la actividad de bacterias u otros organismos vivos en agua, CO2 y biomasa. Estos materiales con certificación especial se descomponen dentro de un margen de tiempo prescrito y no dejan residuos visibles o tóxicos en el compost de jardín.

ALPLA está procesando actualmente el material Golden Compound green del fabricante de materiales alemán Golden Compound para convertirlo en cápsulas de café. Este material está certificado por la TÜV según «ok compost home» y «ok biodegradable soil» (TÜV Austria Bélgica NV n.º S0464 OK Compost Home). Se puede eliminar junto con el compost de jardín y se pudre allí sin dejar residuos. Durante el compostaje, las cáscaras de las pipas de girasol molidas que contiene el material generan de nuevo humus. (Anmerkung: Auf Webseite Golden Compound und ALPLA Blog/Newsroom verlinken)

El proceso de descomposición de material orgánico mediante la digestión bacteriana para obtener compost. Para el proceso, el residuo orgánico necesita la temperatura adecuada y una determinada cantidad de agua y oxígeno. El compost se puede utilizar como fertilizante para el suelo, entre otros usos.

Los plásticos con base biológica o vegetal están hechos total o parcialmente de materias primas renovables. Los polímeros con base biológica se pueden obtener por ejemplo del azúcar, la celulosa o el almidón. Para ALPLA es importante que los materiales iniciales no compitan con el sector de la alimentación, y lo ideal es usar para ello productos de residuos. El uso de materias primas renovables ahorra recursos fósiles y reduce las emisiones de CO2. No se deben equiparar los materiales con base biológica y los materiales biodegradables, véase al respecto «Plástico biodegradable» y «Plástico compostable».